miércoles, 29 de septiembre de 2010

ÍNTIMAMENTE LIGADOS AL CAFE

Isaías Cantillo - productor de café especial del Huila.
Nuestro departamento, hoy más que nunca, está íntimamente ligado al café, pues somos ya, según el último censo cafetero, el segundo productor del grano con aproximadamente 110 mil hectáreas cultivadas, siendo el primer productor de café especial en el país.

Hace algún tiempo escribí sobre la importancia de ayudar a los cafeteros debido a la crisis que sufrieron por los elevadísimos precios de los insumos que padecían y que los estaban llevando al borde de la catástrofe. Pues bien, hoy después de muchos ires y venires de la política agropecuaria en el país, el sector sigue sumido en una crisis tremenda, no vislumbrándose a corto plazo una solución efectiva.

En mi recorridos por el sector rural (he visitado más de 300 veredas huilenses en estos 3 últimos años) no he cesado de oír a los cafeteros desesperados por todos esos factores (verano, incesantes lluvias que impiden la floración, la caida de las pirámides que se llevaron buena parte de sus capitales de trabajo, el recrudecimiento a raíz del calentamiento global de la broca y la roya que se creían exterminadas, el encarecimiento de los fertilizantes en el 2008, el descenso de la demanda agregada consecuencia del alto desempleo en la zona y la caida de los giros por remesas desde el exterior, etc) que han reducido su producción como nunca antas había sucedido en el Huila y como no se había visto en el país desde 1976, pues la producción en Colombia se contrajo a 8 millones de sacos en el año calendario y a 9 millones en el año cafetero del 2008-2009, aunque, según el doctor Gabriel Silva, el valor de ella haya sido entre 4,5 y 5 billones de pesos.

Lo que dicen esa voces, con toda razón, es que si el estado, en todos sus niveles, no les lanza ya un salvavidas no habrá forma de parar el pronto colapso.

Y la solución para los caficultores, así como para todo el sector agropecuario, debe empezar por un agresivo plan parecido al PRAN que les lleve a tomar un nuevo aire, permitiendo solucionar el grave problema económico que tienen ahora, el cual les hace imposible pagar los créditos con el sector financiero. Luego, debería rediseñarse completamente la política agropecuaria en el país partiendo de la base del ordenamiento productivo del territorio.

Una seria y agresiva política de renovación de cultivos se hace necesaria en el país y, con más veras, en nuestra región. La inmensa mayoría de cafeteros del Huila (se habla en los círculos cafeteros de un 90%) no han podido aun renovar sus cultivos hacia la variedad Castillo mucho más resistente a la roya y que presenta más rendimientos, pues sus economías están al borde de la quiebra. Es imperioso que lleguemos a niveles de efectivos de renovación de 10.000 a 15.000 hectáreas por año, mediante instrumentos en los cuales participen la Federación, las asociaciones de productores, y los gobiernos nacional, departamental y municipales. Lo anterior por supuesto debe incluir programas de cultivos secundarios e ingresos sustitutivos, teniendo en cuenta que después de renovar habrá dos años largos de cero producción.

Por último, también será imprescindible el establecimiento de una polìtica constante y profunda de cualificación de la producción cafetera hacia el café especial, entendido éste como el producto que “se distingue de los demás por sus particulares características de taza, de zonas de cultivo, de tecnología de producción y procesamiento, de ambiente biodiverso, de principios solidarios u otros aspectos, según la demanda o compromisos entre productores, industriales y consumidores.” La meta principal de esta política debe ser, como siempre hemos propuesto, convertir al Huila, a mediano plazo, en el primer productor de café especial en el mundo.

Ayudar al sector cafetero a sortear esta profunda crisis es completamente imprescindible para el Huila no sólo por el número de familas (calculos optimistas hablan de 70.000) dedicadas a ese cultivo sino por el enorme impacto del café en la economía huilense como quiera que participa en cerca del 10% en el PIB departamental, según cifras del Comité de cafeteros. Y, como decía Luis Carlos Galán, debe ser “ahora o nunca”.  

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