martes, 25 de noviembre de 2008

¡ES URGENTE AYUDAR A LOS CAFETEROS!

Sin desconocer las crecientes necesidades de todo el sector agropecuario, debemos decir que la situación actual de los cafeteros es insoportable y ello afecta como nunca antes a nuestro departamento, pues ahora somos, según datos de la encuesta nacional agropecuaria de 2007, el segundo productor del grano en Colombia, con aproximadamente unas 100.000 hectáreas cultivadas y un área de influencia cafetera de cerca de 400.000 hectáreas. Nos gana y de cerca, sólo Antioquia con 110.000 hectáreas cultivadas. Todo lo anterior sin antes destacar que somos hoy por hoy el primer productor nacional de café especial y que viven en nuestro departamento casi que exclusivamente de la economía cafetera unas 350.000 familias, lo que nos hace ya un portento cafetero de Colombia y del mundo si tenemos en cuenta que Colombia se disputa con Vietnam el puesto de segundo productor cafetero en el globo terracleo.
Pero los cafeteros atraviesan por una crisis enorme. Piden ayuda a gritos. Su mayor problema hoy no es ya cómo financiar la renovación de los cafetales, ni dar pasos adecuados hacia la cualificación (asunto que continúa siendo, sin embargo, muy importante), ni como ser más productivos (la tasa de rendimiento en el Huila es de 1,23 Ton/Ha, la mejor después también de la de Antioquia, aunque susceptible de mejorar sustancialmente), ni cómo acceder a más tierras a través de reforma agraria, sino los exagerados e incomprensibles precios de todos los insumos agrícolas. En efecto, el precio de los insumos ha llegado a incrementarse hasta en un 300%, en un principio con la excusa del aumento incontrolado del precio del barril de petróleo que sobrepasó los U.S. 150, pero ahora sin explicación razonable porque el precio del barril bajó ostensiblemente y se mantiene hoy en un nivel considerado como normal, alrededor de los U.S. 50. Esto cobra dimensiones insospechadamente graves cuando sabemos que los insumos para el café representan aproximadamente el 50% de la estructura productiva en finca.
Creemos que los gobiernos, tanto nacional como el departamental deben actuar rápidamente y ser muy ingeniosos para tomar medidas que puedan ayudar a nuestros caficultores, bien sea por la vía directa del subsidio o por la vía de la creación de una sociedad de economía mixta cuyo objeto sea la producción de fertilizantes, herbicidas, pesticidas, fungicidas y, en fin todos los insumos para el sector cafetero, aplazando, si es necesario, temporalmente, algunos programas dirigidos a los caficultores tales como el de la construcción de secaderos ecológicos. Por otro lado, es igualmente importante arreciar en el fortalecimiento de programas de capacitación en el uso adecuado y racional de dichos insumos agropecuarios, programas que deben realizarse con la participación activa del Sena, la Federación de Cafeteros y las Organizaciones Campesinas, y, por supuesto, más adelante de la propia empresa de economía mixta que proponemos. Así mismo el gobierno nacional debería tomar medidas para que, como lo han propuesto varios dirigentes de talla a nivel nacional, en lo sucesivo si el valor del barril superara un tope pre-calculado (US 100, por ejemplo) pudiera destinarse, por la misma nación o los departamentos petroleros como el nuestro, el valor total del ingreso extra por regalías a subsidiar los insumos agropecuarios. Por último debe mantenerse indefinidamente la reducción a cero en los aranceles para la importación de estos insumos y considerarse por parte del Gobierno Nacional la exoneración del IVA para todos los insumos agropecuarios cuando ellos sean destinados a la producción de café.
Todos los huilenses debemos tener un gran compromiso con el sector cafetero, considerado entre la gama más importantes de nuestras apuestas productivas y colaborar con su consolidación hasta lograr ser el primer productor de café en Colombia y el primer productor de café especial ¡en el mundo!

lunes, 3 de noviembre de 2008

¿NUESTRA PENSIÓN EN RIESGO?

La profunda crisis financiera en el mundo ha tenido en vilo sobre todo a quienes estamos vinculados a fondos privados de pensiones ya sean voluntarias o con algún aporte solidario de parte del estado. Claro, en Colombia la cosa no está tan grave como en los Estados Unidos, pero ante tan tremenda situación financiera el riesgo es latente, sin que ello implique una alerta roja, aun más si se tiene en cuenta las preocupantes noticias de enero de 2008, cuando la Superintendencia Bancaria informó que el sistema de pensiones y cesantías había tenido pérdidas por más de 2 billones de pesos y la de hace poco cuando la misma entidad anunció que a raíz de la quiebra de Lehman Brothers se afectaron al menos a cinco Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) por un valor cercano a los 55.000 millones de pesos y que dichas pérdidas se podían reflejar en los próximos extractos que reciben los ahorradores.
Cuando uno lee cosas como esas no puede menos que inquietarse. Pero con toda la información con la que contamos, empezando por la de los extractos de nuestra cuenta individual de pensiones y cesantías y terminando con las alentadoras explicaciones del Ministro de Hacienda, estoy convencido de que no debemos alarmarnos, al menos por ahora. No estamos en la situación de los cotizantes en los Estados Unidos, México, Chile o Argentina, sobre todo aquellos que lo hacen en los planes voluntarios en USA), los cuales han visto esfumarse en un momento su dinerito por el enorme sifón del derrumbe en los indicadores bursátiles. Remarco aquí que en el sólo caso de USA, los fondos de pensiones públicos y privados y las cuentas privadas de retiro de los trabajadores -las llamadas 401(k)- ¡han perdido casi el 30 por ciento de su valor en el último año! Por eso, como dijo El Superintendente, el impacto de la última pérdida de 55.000 millones es mínimo (las pérdidas de los primeros meses del año ya se habían recuperado para el mes de abril) si se compara con el volumen global del portafolio de inversiones que manejan las Administradoras de Fondos de pensiones que es de 57 Billones de pesos y, además gran parte de las inversiones de estos entes se han hecho en papeles seguros y no en papeles tóxicos del exterior como sí ha pasado en los países que enunciamos arriba. Por ejemplo, sólo para tranquilizarnos con la comparación, en Chile, según el informe CENDA, a 21 de septiembre de 2008, las pérdidas alcanzaron los 20.000 millones de dólares, es decir algo así como ¡44 Billones de pesos!
Todas estas razones nos llevan a concluir que por ahora nuestra pensioncita no corre mayores riesgos, pero que ante las espeluznantes proporciones a las que han llegado las pérdidas de los sistemas pensionales en muchos países del mundo debemos exigir mucho más control, mucha más regulación y muchas más garantías de parte del estado colombiano con el fin de asegurarle todos los cotizantes las mesadas con las que podrán subsistir hasta su muerte, a tal punto de incluir en la discusión la posibilidad de volver a un régimen pensional completamente público.

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