viernes, 24 de septiembre de 2010

CADA CAMPESINO DEBE SER COMO JUAN VALDEZ





Celebramos la venida al Huila de la figura mediática tal vez más emblemática de nuestra tierra: Juan Valdez. Y lo celebramos porque el representa la Colombia profunda, la Colombia positiva, la Colombia emprendedora, la Colombia real, la Colombia que no se amedrenta y sigue laborando en las montañas de la patria, labrando nuestro futuro. Juan Valdez representa a ese cafetero exitoso que ha logrado triunfar apunta de perseverancia, ingenio nativo y trabajo durísimo. Yo he tenido el privilegio de sentir el orgullo de patria que siente cualquier colombiano viviendo en el exterior cuando los extranjeros identifican a ese campesino cafetero con el tesón del colombiano agricultor.
El Presidente Santos en su campaña dijo que cada campesino colombiano debe ser como Juan Valdés. Tremenda propuesta esa, pues Juan Valdez es algo así como el ideal de todo trabajador del agro: propietario de la tierra donde labora, en completa armonía con el medio ambiente, insertado en una fuerte cadena productiva, con permanente acceso a la asistencia técnica y al crédito, empresario cumplidor de sus obligaciones fiscales, dando trabajo formal a campesinos bien pagados, padre de jóvenes rurales bien capacitados que anhelan quedarse en el sector rural y no irse a engrosar la población sin oportunidades de las grandes ciudades, miembro de asociaciones con buen poder de negociación y con buena penetración en los mercados internacionales, usuario de tecnologías de punta y practicante de los más excelsos principios y valores. Y después de verlo de esa forma entonces podemos repetir: ¡vaya reto el del Presidente!
Ciertamente estamos muy lejos de que nuestros cafeteros y nuestros campesinos en general estén en esas condiciones porque para nadie es un secreto que el sector atravieza por una crisis asfixiante.
Aunque es de resaltar el interés de los dos últimos gobiernos en promover la reactivación y el desarrollo rural, el PIB agropecuario ha sido inferior al PIB del país todos los años desde el 2003. Este año se va a repetir esa historia a pesar de que los altos precios de los alimentos habían creado otras expectativas. Los campesinos están altamente endeudados y todos los factores negativos que han golpeado el campo en el último lustro (invierno, verano, pirámides, alto costo de insumos, calentamiento global, plagas, problemas fitosanitarios, etc, etc) los ha puesto hoy en una situación de imposibilidad de pago de sus deudas, razón por la cual la solución debe empezar por la creación y puesta en marcha de un agresivo programa parecido al Pran que solucione el problema financiero de nuestros campesinos y pueda oxigenar nuevamente el sector, seguido de un replanteamiento esctructural del sector que parta del ordenamiento productivo del territorio y que se oriente a la obtención de fines alcanzables, realistas y medibles como la protección de la producción nacional en un ambiente expuesto a las distorsiones externas, la modernización del campo, el fortalecimiento de los procesos de comercialización, la ampliación de los mercados, la promoción de la productividad y la competitividad del sector, la reducción de la desigualdad en el sector agropecuario, la empresarización del sector, la empresarización del campo colombiano, en concordancia con la agenda interna de productividad y competitividad, la apuesta exportadora del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), y en coordinación con las instituciones del orden territorial; el mejoramiento de la asistencia técnica, el desarrollo y transferencia de tecnología, la cultura de buenas prácticas agrícolas y pecuarias, la asociatividad entre los productores, la adecuación de tierras e infraestructura de riego y drenaje, y el fomento de la reconversión.
Creemos en las buenas intenciones del gobierno Santos y seguiremos con la esperanza de que algún día, aunque no sea en este periodo constitucional, podamos ver a un Juan Valdez, por lo menos en la mayoría de nuestros campesinos.

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