miércoles, 3 de marzo de 2010

OTRA REFORMA NECESARIA

Ante todas las arraigadas costumbres electorales y formas actuales de hacer política, ni siquiera la implantación del voto obligatorio podría no ser suficiente porque a lo mejor no haría más que aumentar el mercado de la compra de votos  y encarecer aun más el ejercicio de una actividad que debe ser noble y debe estar enmarcada solamente en el plano del debate ideológico.  Por eso hemos venido proponiendo otra reforma necesaria a nuestro sistema político y electoral la cual debe contener medidas para depurar la contienda política, disminuir considerablemente el costo de las campañas, seguir caminando hacia la plena financiación de las campañas por parte del estado y corregir varias perversidades que se están presentando a lo largo de los debates electorales.


Lo primero debe ser disminuir el lapso de duración de las campañas a máximo 2 meses (1 mes para las consultas) con la prohibición establecida de hacer cualquier clase de publicidad política y propaganda electoral por fuera de ese periodo.

Debe establecerse un máximo de espacios publicitarios e institucionales regionales y locales totalmente pagados por el estado.  Las campañas para elegir Presidente de la República, Gobernadores y Alcaldes deberían disponer de acceso a un máximo de espacios publicitarios y espacios institucionales de radio y televisión costeado por el Estado, para aquellos candidatos de partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos cuya postulación cumpla los requisitos de seriedad que, para el efecto determine la ley.  Los concesionarios de las frecuencias de radio y los periódicos que adquieran o renueven la licencia respectiva deberían estar obligados a pasar gratuitamente propaganda política, durante el tiempo de duración de la campaña.

El transporte en el día electoral debería ser totalmente gratuito.  En el momento de la asignación del cupo o la licencia de transporte se debería imponer la obligación para la respectiva empresa de transporte de prestar el servicio del día electoral de manera gratuita.
Con el fin de reducir los gastos de las campañas electorales debería prohibirse el uso de camisetas con distintivos de campaña, la propaganda electoral en vallas de cualquier tipo, la propaganda electoral en murales dentro del área urbana o rural de cualquier municipio, así como a propaganda en piedras, rocas y árboles; la propaganda electoral en pasacalles, pendones y afiches, salvo aquellos que se exhiban en oficinas, viviendas particulares o locales comerciales y vehículos particulares; los famosos pregoneros electorales (que hoy no son más que una compra abierta de votos), salvo un máximo de uno o dos de ellos que atiendan las casetas de información permitidas (máximo 1 o 2 casetas por puesto de votación); el alquiler de más de una sede y una oficina por municipio, etc.

Para la financiación de las campañas se podría usar la fórmula de establecer los topes máximos de financiación y que el estado desembolse el monto suficiente para pagar todos los costos de las campañas registrados en las cuentas con sus respectivos soportes, menos el valor de las donaciones.

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