martes, 2 de febrero de 2010

¡SEGURIDAD ALCALDE!

No se preocupe señor Alcalde por contestar este artículo, a no ser que sea con acciones, ni por esforzarse en señalar la culpabilidad de otros actores del estado, empezando por el Presidente y su política de seguridad o la Policía Nacional o la crisis financiera en que Cielito le dejó al municipio.  Yo se que excusas habrá muchas, señor Alcalde, pero los ciudadanos que usted gobierna ya estamos hartos de la inseguridad en nuestra ciudad.  Estamos desesperados.  Además, usted sabe que la Constitución Política lo nombra como la primera autoridad de policía del municipio, ordenando que la Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que usted le imparta por conducto del respectivo comandante (art. 315 num. 2). 

Haga algo audaz, Alcalde, y ¡hágalo ya!.  La situación no da espera.  Los atracos en todas las Comunas de la ciudad son el pan diario de nuestras familias.  Nadie puede ya respirar tranquilo en su vecindario.  Sentarse afuera a recibir visitas como solía hacerse hace 20 años, es hoy un intento de suicidio o, a los menos, un acto de masoquismo.  Ninguna mujer puede ya llevar cartera casi a ningún lado porque es hasta un peligro para su propia vida.  Los consumidores de droga se han tomado nuestros parques, nuestras zonas verdes, nuestros lugares de esparcimiento, fumando marihuana o metiendo bazuco sin que ningún agente del orden ose perturbarlos.  Las bandas delictivas se han multiplicado por doquier, ante la mirada inmisericorde de todos, incluyendo su administración.  Todo el mundo tiene miedo de retirar plata del banco porque, sin saberse exactamente cómo, los atracadores se enteran y roban a la gente con la facilidad con la que cualquier moto irrespeta una señal de tránsito.  Cualquier tendero de nuestra ciudad, si quiere vivir de su negocito, tiene que pensar en ponerle rejas de seguridad por todos lados y calcular dentro de sus costos por lo menos un robo al mes.  Nuestros Concejales viven atemorizados, tienen que estarse escondiendo, viven amenazados, duermen en lugares diferentes, no tienen vida.  Los fieles de las Iglesias de cualquier denominación son atracados a la salida de sus servicios a cualquier hora del día, tal y como me lo corroboró hace poco el Pastor de la Misión Carismática Internacional, al cual ni la Policía ni usted le han parado bolas.  Ahora, y esto sí es la tapa, ¡la gente no está a salvo ni dentro de las Iglesias!   Después de la balacera y el asesinato de una persona dentro de la Iglesia de San José, ¡tendremos temor hasta de ir al Templo!

Le repito, haga algo audaz, alcalde, y ¡hágalo ya!  Ponga a su equipo de gobierno a idear y ejecutar programas en las dos direcciones: la social y la de mano dura.  Yo se que usted no dijo mayor cosa en su programa de gobierno acerca de este tema pero recuerde que prometió y quedó consignado en su Plan de Desarrollo, por ejemplo, la instalación de nuevos CAI, gestionar la construcción de Casas de la Justicia en las Comunas 10 y 6, en convenio con el Mininterior; reorganizar el Fondo de Seguridad Municipal, implantar políticas y acciones para propender por una cultura de convivencia, seguridad y solidaridad frente al delito (Programa del Buen Vecino- Redes de seguridad cívica); y fortalecer el Sistema Integrado de Información 123).  Invéntese otras cosas, sea creativo, mire cómo activar y dotar de verdad esas redes de seguridad, ingéniese cómo aliarse con taxistas, presidentes de juntas, ediles, tenderos, líderes comunales para que informen a tiempo y colaboren en la captura de delincuentes comunes; firme acuerdos de cooperación y apoyo con la Fiscalía, use más tecnología para lograr enterarse en tiempo real de la comisión de los delitos y obtener las pruebas necesarias para que la Fiscalía pueda condenar a los delincuentes; cree sistemas de Policía Comunitaria, financie más campañas de desarme de la población civil; proponga sistemas de reacción inmediata para responder a las redes de informantes tan rápidos y sonoros como la reacción de nuestras ambulancias a cualquier accidente de tránsito.  

¡Haga más, Alcalde, haga más!  

Y por favor no mire este artículo como el de un liberal de esos que usted aborrece (así más de 30,000 de ellos lo hayan elegido) porque no lo escribo como liberal sino como ciudadano común y corriente. Tampoco lo escribo para desacreditarlo como usted piensa de todos los que le dicen algo que debe corregir sino para confirmarle que aun confío en que su administración, a la que, también, ya no le falta sino una fiesta de reyes, puede todavía hacer cosas importantes en esta materia que definitivamente, pienso yo, es mucho más fácil que las 5000 viviendas y la circunvalar de oriente.

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