martes, 26 de enero de 2010

EMERGENCIA SOCIAL: MÁS PLATA MENOS EFICIENCIA Y CALIDAD




No nos cabe ninguna duda de que nuestro Sistema de salud debe ser mejorado porque actualmente padece de tantas fallas que en lo que sí atinó el gobierno fue al pretender evitar su colapso, aunque sea por la vía poco ortodoxa de la emergencia. Efectivamente, nuestro Sistema le apuesta a las utilidades a costa de unos pésimos salarios de los médicos y paramédicos, pagados por cooperativas o empresas de suministro de personal que le descuentan por la derecha un alto porcentaje de su ingreso.  El menoscabo de la ética médica es evidente pues los profesionales de la salud ya no pueden diagnosticar lo que la ciencia les ha enseñado sino lo que les es permitido, ya no pueden dedicar al paciente el tiempo que aconseja su conocimiento especializado sino los estándares implantados por teorías de alta productividad, ya no puede formular lo que aprendieron en la universidad sino lo exclusivamente lo que dice la directiva administrativa al respecto, todo lo anterior en desmedro precisamente de la salud pública.  Las flamantes empresas privadas llamadas EPS (15 en el país que compiten ahora exitosamente por entrar al listado de las mejores y más rentables empresas de Latinoamérica) imponen procedimientos inflexibles, papeleos ni siquiera comparables con el sector público, decisiones que buscan evitar a toda costa la atención al paciente, la remisión a los especialistas y el suministro de medicamentos adecuados, todo lo cual culminando, en no pocas ocasiones, en lo que hoy se conoce como el paseo de la muerte. Lo anterior para no hablar del escandaloso número de enfermedades no cubiertas en el POS (Plan Obligatorio de Salud) que obliga a que la gente tenga que virtualmente “atacar” al sistema con un exagerado número de demandas de tutela para lograr lo que debería ser tan fácil.
Mientras el problema de la salud no es otro que la ausencia de una verdadera política de estado bien estructurada y a largo plazo el señor Ministro Conservador, doctor Diego Palacio, pretende resolverlo con paños de agua tibia y medidas parciales o coyunturales que más parecen una colcha de retazos que la tabla de salvación del Sistema.  Los 15 Decretos expedidos en virtud de la emergencia social por el gobierno nacional regulan varios “rosarios” de temas tan diversos como las funciones de la Superintendencia de Salud, cambios en las tarifas de impuestos a la cerveza, vinos, licores y juegos de azar; creación de un fondo para prestaciones excepcionales en salud que se nutrirá de los impuestos anteriormente mencionados y del Fondo Cuenta de Capacitación de los Profesionales de la Salud, que será operado por el Icetex; acuerdos de pago de usuarios morosos en el pago de cotizaciones y aportes; liquidación bilateral dentro de los 2 meses siguientes de los contratos del régimen subsidiado por parte de gobernadores y alcaldes; destinación del 68% de los recursos producto de los juegos de azar al subsidio de la demanda y la prestación de los servicios de salud de la población pobre no afiliada; control al precio de los medicamentos, creación de delitos penales como el de omisión de la atención inicial de urgencias, aumento de la cobertura en pesos (hasta 1.100 salarios mínimos) de accidentes de tránsito, actualización y unificación del POS dentro de los próximos 6 meses sin saberse aun si será nivelado por lo bajo , etc, etc, etc.  
Al parecer las reformas tienen la orientación de conseguir más platica para el Sistema con el fin de llegar a la cobertura universal pero se queda corto en crear las condiciones para el mejoramiento de la calidad, de la eficiencia, de los programas de prevención y promoción y del control.  ¿El balance final?  Nadie puede anticiparlo.

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